Deadpool, la irreverencia necesaria en el cine de superhéroes

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Desde la gran ovación que recibió en su presentación el primer trailer de Deadpool en la Comic-Con 2015, la expectativa por ver en la pantalla grande al antihéroe más famoso de Marvel, se disparó por doquier. Acompañada de una magnífica campaña de publicidad plagada de divertidos spots, trailers, mensajes, memes, espectaculares y una merecida clasificación R en EE.UU., la cinta dirigida por Tim Miller alimentó el hype de propios y extraños. ¿Cumple Deadpool ante tal expectativa? La respuesta es sí, y con creces.

Wade Wilson, un exmilitar, es diagnosticado con cáncer terminal, cuando cree que no tiene salida, una alternativa se le presenta. Un laboratorio creador de mutantes experimenta con Wilson para que aparezcan sus poderes que lo podrían convertir en un superhéroe…

Casi diez años le tomó a Ryan Reynolds realizar este proyecto que parecía muerto, Reynolds ha estado involucrado al cien por ciento en el filme al ser inversionista, productor y promotor. El que alguna vez interpretó a Green Lantern, es un actor que comprendió en su totalidad al personaje, se le nota cómodo, lo disfruta, y, eso, es algo que pocas veces se ha visto en las películas de superhéroes de los últimos años. Ryan Reynolds era el indicado para interpretar a Deadpool.

Ante una gran ola de películas que se acerca del cine de superhéroes, Deadpool refresca al subgénero con su irreverencia y burlas a la cultura pop, principalmente. Además de utilizar recursos como el rompimiento de la cuarta pared, herramienta que funciona a la perfección en todos los momentos que se utiliza, cabe resaltar la manera que en que se desarrolla la historia, ya que al tratarse de una cinta que cuenta los orígenes de un personaje, lo inmediato sería el desarrollo lineal, pero no es así, la mezcla de tiempos entre presente y pasado, dotan de un gran ritmo a la cinta y, por supuesto, reduce el tiempo de ver a Deadpool en acción.

Entre los aciertos de la cinta están la gran empatía que crea con el espectador desde los primeros 30 segundos, una espléndida secuencia inicial que de inmediato conecta con el público y marca el ritmo de lo que será: risas y carcajadas. A ello se suma las secuencias de acción plagadas de balas, sangre, y diálogos sumamente creativos por parte de Deadpool y un soundtrack fenomenal. Mención especial para la adición de los mutantes Colossus y Negasonic Teenage Warhead, quienes logran una gran química con el antihéroe principalmente en el tercer acto de la cinta.

Aunque el villano es unidimensional y se nota el abuso de CGI, el filme logra hacerle justicia a uno de los personajes más irreverentes de la cultura pop y los cómics. El futuro cercano para el amo de las chimichangas augura éxito, aunque mayores retos con la llegada de Deadpool 2.

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