La carta del verdugo

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Interiorista con vocación geek. De naturaleza Idealista, soñadora y pacifista, amante de los libros, los gadgets y las artes. Siempre con hambre de conocimiento. Todóloga y multitasking. @GalyPoucel
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“Es inimaginable la suerte de un asesino que jamás ha quitado una vida.”

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La norma más importante de la civilización es: no nos matamos entre nosotros.

A lo largo de los tiempos, el debate sobre la pena de muerte ha formado parte de los grandes temas de la humanidad. Su origen parte de la biología y termina en conceptos modernos.

La carta del verdugo es una íntima novela donde coinciden la ciencia y la política.

Bernard Reynaud, hijo de un vendedor de pescados, forma parte del equipo encargado de la guillotina en Francia (todavía vigente hasta 1981 cuando bajo el gobierno de François Mitterrand se decreta la abolición de la pena capital). Él es el último verdugo autorizado para matar en favor de la ley, en nombre de la Quinta República Francesa.

Las múltiples relaciones de este hombre, quien encontró en la vida el gusto por pedir matrimonio –mas nunca casarse–, lo llevan a conocer a Clóe, bióloga y malacóloga poseedora de la mayor colección de conchas de América, gracias al comercio ilegal de fauna en México. En La carta del verdugo, segunda novela de Maruan Soto Antaki, conoceremos la historia de estos personajes que, con asombroso detalle, nos transportan a lo más oscuro de nuestras sociedades, en las que el siglo XXI se confunde con el terror del XVIII.

“A los ochenta años uno envía pocos obsequios. La mayoría de tus amigos han dejado de serlo; varios descansan bajo tierra, los que quedan se están muriendo, y sólo si tienes nietos, te dedicas un poco a encontrar la manera de hacer feliz a alguien”.

Cargando las obsesiones que vienen con la vejez, Bernard Reynaud regresa al departamento donde ha vivido la mayor parte de sus días, con una concha marina que ha guardado en la caja de seguridad de un banco los últimos diez años. La enviará a México junto con una dedicatoria que se escribe a lo largo de la novela.

Para él, enviar ese objeto representa el dolor controlado, el nerviosismo que le recuerda que aún está vivo. Ese objeto tiene una historia que parte del fondo del mar. Ese objeto se debe al gobierno colaboracionista de Vichy durante la Segunda Guerra, a los alemanes con los que se alió. Al General De Gaulle que los expulsó de suelo francés. A Ekioh Yato, un empresario japonés lleno de crueldad. A un tunecino condenado a muerte, tan musulmán y comunista como culpable, y a Clóe, una mujer mexicana que debió haber nacido en París.

Bernard y Clóe se conocen en la tienda de conchas que él atiende en el parisino Barrio Latino, un trabajo de medio tiempo que mantiene junto a su empleo de ejecutor. Bernard, quien se encuentra cansado de parejas con las que ha experimentado los mejores vicios, comete un crimen que le permite responderse una pregunta fundamental: ¿qué pensar antes de morir?

Las investigaciones de Clóe le han permitido averiguar que los patrones geométricos encontrados en la superficie de ciertos moluscos, son traducibles a una ecuación. Todas las operaciones resultantes de los dibujos de esos ejemplares dan como resultado el numero uno y entre ellos, como Bernard, toleran el asesinato. Una sola concha en el mundo, propiedad de Ekioh Yato, llevará a Clóe a descifrar la operación aritmética que arroja un cero y promete crear la Ecuación de la muerte, entendiendo los conceptos más básicos del ser humano.

La carta del verdugo es un relato de los deseos y perversiones del México y Francia modernos. Es una aproximación a las aberraciones de la naturaleza. Una historia que debate sobre la pena de muerte y sus sinsentidos, confrontando la hipocresía de los Estados y reduciendo la percepción que tenemos sobre la evolución de nuestra propia especie.

“La impotencia de tener el máximo poder y no ser capaz de ejercerlo. El derecho a quitar el seguro de la cuchilla, a firmar la orden donde se recibía la instrucción de ejecutar.”

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One thought on “La carta del verdugo

  • diciembre 4, 2014 at 9:33 pm
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    Hola!
    La verdad es que no creo que sea mi tipo de novela… no se… tanto dato histórico no es lo mío y sinceramente yo creo que no entendería y me aburriría XD así que paso
    Saludos

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